viernes, 24 de noviembre de 2017

Día malo / día bueno #1

Inauguro la sección:

DÍA MALO / DÍA BUENO


Hace tres semanas empecé un máster en negocios internacionales y me tiene a unos niveles de estrés peligrosamente altos. Intento dormir un mínimo de 8 horas diarias, comer fruta, hacer ejercicio físico y, por dios, llevarlo todo al día para no tener más agobios. Pero, a pesar de todo, el nivel de estrés me está provocando depresión. Desgraciadamente, identificar la depresión así como su causa, no me ayuda a sentirme mejor. 

Por ello nace esta sección. Voy a intentar, cada vez que me sienta mal (y me pille delante del ordenador), venir aquí y escribir las cosas buenas que he hecho. Cuando piense que soy una inútil, vendré a contar alguna anécdota en la que demostré no serlo. Cuando piense que la gente me odia, vendré a contar anécdotas en las que la gente demostró quererme. ¿Me he explicado?

Bien:

(tras media hora intentando encontrar algo digno de ser contado)

El 15 de septiembre de 2016 recibí un mensaje de una compañera de clase diciéndome que las notas de una de las dos últimas asignaturas que me quedaban de la carrera, habían sido colgadas en la plataforma de enseñanza virtual. Fui a verlo y, sorpresa estaba aprobada. Lo comprobé tres veces y sí, el "APROBADO" estaba alineado con mi nombre. Había aprobado la asignatura. Comprobé la nota del otro examen que había realizado, la última asignatura de la carrera y vi un maravilloso 7.2. Se había acabado. 5 años, 48 asignaturas, un trabajo de fin de grado e incontables exámenes y trabajos después, me graduaba en el Grado de Administración y Dirección de Empresas. Tantas horas de sueño perdidas. Tantos kilómetros en transporte. Una depresión tan grande superada. Compañeros de grupo de trabajo que más que compañeros eran piedras en el camino. Tantas veces que pensé que no lo lograría.

Pero lo hice. Tengo una carrera universitaria. Mucha gente abandonó durante el camino. Pero yo lo logré. Muchos lo han logrado también, claro, sobre todo en esa disciplina. Pero otros no. Muchos lo consiguieron a pesar de estar en situaciones peores a las mías, sí. Pero también muchos otros fracasaron a pesar de tener situaciones mejores que yo. 

Y nada de eso importa, porque no importan los demás, sino que para mí fue difícil y aún así, con esfuerzo y determinación, obtuve mi recompensa.

Y de esto debo acordarme más a menudo: de que ya ha sido difícil muchas veces. Es cierto que suspendí mucho de los exámenes y que no no entregué a tiempo muchos de los trabajos. Debo aprender de esos errores, no creer que voy a tener ese resultado porque, para empezar, el resultado es que sí acabé aprobando todo. Y esta vez también voy a llegar a mi meta.

Cuando algo sea difícil, piensa en alguna ocasión anterior en la que saliste triunfante. Porque ese es el precedente a tener en cuenta.

Ánimo a todos los que, como yo, estéis estudiando y parezca difícil. Os dejo música épica para insuflar energía:





martes, 19 de septiembre de 2017

Carta a mi yo de dentro de 2 años

Querida yo del 19 de Septiembre de 2019:

Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo va la cosa? ¿Cómo llevas tener 26 años? Oh, dios mío, si me siento vieja ahora con 24. Y eso que sigo pensando que tengo 19. ¿Tú también crees que tienes 19? Pues van 8 de diferencia.

Bueno, te escribo esto porque tengo un presentimiento chungo. No sé si te acordarás, pero cuando estuvimos en Londres la última vez, creo que por marzo, si no me equivoco, fuimos a Camden Town y allí vimos una especie de estudio donde podías hacerte fotos con trajes de época. Costaba unas 15 libras, gasto que no podíamos permitirnos. O no debíamos permitirnos. Teníamos muchas ganas de hacernos esa foto con esos trajes de ensueño, pero finalmente fuimos convencidas de que lo hiciéramos la próxima vez que fuéramos a Londres que, previsiblemente sería apenas unos meses más tardes. Sin embargo, recuerdo perfectamente el mal presentimiento que me dio aquello. No sé si tú te acuerdas ya o no, pero yo te lo refresco. En aquel instante sentimos que debíamos hacernos la foto en ese momento. Aquella era la ocasión de hacerse la foto. No es que sintiéramos que fuese aquel entonces o nunca. Simplemente que tenía que ser ese día. Pero no. No pasó. En cambio pasaron muchas otras cosas y dejamos Reino Unido para volver a España. Para ti hace ya dos años de eso, pero para mí fue solo hace unos meses y aún lo tengo muy fresco.

El caso es que vuelvo a tener ese presentimiento. Contra toda razón, contra todo sentimiento lógico o sensato, quiero llevar a cabo el viaje a Corea que nos propusimos hace ahora cosa de año y medio. Simplemente ahora mismo no se dan las condiciones más idóneas para hacerlo, pero ahora, por primera vez, tengo algunos ahorros suficientes para estar allí unos dos meses. Y dios, hemos soñado tanto con hacer este viaje.

Pero por otro lado, se ha presentado la oportunidad de hacer este máster que espero que hayas hecho y completado con excelentes resultados. Y la razón, la lógica, la sensatez y todo dice que lo haga. Y no me malinterpretes: me muero por hacerlo, también. Estoy deseando ver qué me ofrece, qué aprendo, qué saco de él y bueno, en definitiva, estoy expectante.

Sin embargo, tengo este presentimiento. Este presentimiento de que el momento de hacer este viaje es ahora. El presentimiento de que no debo aprovechar este máster, y, por contrario, embarcarme en el viaje que he estado esperando tanto tiempo. Es como aquel presentimiento en Camden: aquel fue un "ahora" y esta vez es un "no" a hacer el máster. Y odio esto. Porque al mismo tiempo que no creo en "presentimientos", sí tengo esta opresión en el pecho. Nuestra madre dice que es sólo pereza de volver a estudiar. Ojalá sea así y nunca tenga que arrepentirme de esta decisión.

Porque la decisión está tomada. Te escribo esto para que, dentro de dos años, con tiempo más o menos suficiente para evaluar las consecuencias, me cuentes cómo nos ha ido, si fue la decisión correcta oi s, contrariamente, tengo que empezar a creer en los presentimientos y hacer caso de ellos.

Esperando que todo nos vaya bien,

Silbila Millán.

viernes, 18 de agosto de 2017

A mi perrito le gustan las bolas de papel para ponerse a destrozarlas. El pobre las coge, se va a su cama y las hace pedazos. Resulta un desastre, pero él es feliz.

Hace ya varios años, estaba desaciéndome de apuntes y otras hojas desechables de la Facultad con odio y desprecio, haciendo bolas de ira y llamando a mi Dovi para que viniera a recogerlas y las desmembrase con adorable crueldad. Sabía que más tarde tendría que enfrentarme al resultado con escoba y recogedor, pero era un precio que no me importaba pagar.

Más tarde, estando con mi madre en el salón y habiéndome olvidado por completo de las bolas de papel, mi hermana llegó a casa y se dirigió a su habitación para, de repente, soltar un grito que llegaría hasta la última de las viviendas del edificio.

-¡DOVIIIIIIIIII! ¡MECAGÜEN TO LO QUE SE MENEA!! ¡VEN AQUÍ! ¡CÓMO VUELVAS A COGER PAPEL VAS A ESTAR CASTIGADO UNA SEMANA!

Mi hermana, a pesar de que le hemos dicho cien veces que no lo haga, deja al perro dormir con ella. Así que la cama de mi hermana es también la cama de Dovi... 8 ó 9 folios destrozados sobre la cama de mi hermana.

Empecé a reírme histéricamente con todo mi cuerpo pero en completo silencio y me señalé, indicándole a mi madre que había sido yo la que le había dado esos papeles. Mi madre me miró con ojos de reprimenda pero con la risa en la cara. Y después le echó la bronca a mi hermana por acostumbrar al perro a que se subiera a su cama. Mi madre me cubrió, mi hermana limpió mis despreciables apuntes y yo me harté de reír.

Fue bonito

sábado, 15 de julio de 2017

De cuando la gente cambia

Sí, lo más probable es que el problema no sea que la gente cambie. Sino que no nos gusta. Algunas veces ni siquiera nos gusta cuando somos nosotros mismos los que cambiamos. O nuestras vidas. Miramos atrás y siempre vemos algo mejor. Como dijo Eva Heineman, "Qué extraño es el ser humano: la tristeza se diluye con el tiempo y al final sólo quedan grabados los buenos recuerdos. Retenemos sólo lo que queremos sin darnos cuenta." Aunque bueno, tampoco esto es verdad siempre.

Pero la gente cambia. Nos guste o no. A veces para mal. A veces, sí, para bien.

Cuando es para mal... bueno, puede ser porque es objetivamente mal o porque es mal para nosotros. No es que no debamos ser egoístas y pensar que nuestro punto de vista es el más importante. Al fin y al cabo, el nuestro, es el único punto de vista desde el que podremos mirar siempre y el único que nos da más garantías de autopreservación. En un mundo tan inmenso y tan egoísta como el nuestro, el egoísmo es la única postura lógica. Así que, claro, ¿cómo no vamos a ver cualquier cosa desde la perspectiva que nos interesa? Aunque esa cosa sea en realidad otra persona. Entonces, sí, si alguna persona cambia de un modo en el que no nos es conveniente, ese cambio es malo.

Ahora bien, siguiendo ese instinto de autopreservación, puede que esta perspectiva en la que nosotros somos el centro del universo, en ocasiones, no sea la mejor opción. Porque a veces, cuando la gente cambia, duele. Cuando la gente cambia y se convierten personas primas (en adelante P' ), las personas primitivas (P), dejan de existir. Las personas P nos dejaron sus huellas en nuestro mundo. Sus risas, sus consejos,... sus promesas. Pero cuando una persona P ya no existe más, ¿a dónde va todo eso? A ninguna parte. Se quedaron en el pasado. ¿Sus promesas? Ya no hay nadie para cumplirlas. Porque no debemos cometer el error de pensar que una persona P y una persona P' son la misma persona. Hay cierta relación, claro. Al fin y al cabo, P' es una derivada de P. Pero no es lo mismo.

No es que sepa cómo hacer para que duela menos. Pero sí pienso que, quizá, el darse cuenta de que la otra persona que conocíamos o creíamos conocer ya no está, hará que el dolor desaparezca antes. O que la herida sane antes.

Y en un acto de enorme altruismo, observar a la nueva persona que resulta, a P'. Es difícil apreciar a P' teniendo en cuenta que ha venido a ocupar el lugar de la persona apreciada P. No el lugar en nuestras vidas, claro, pero sí el de la vida de P en general, y a ponerla patas arriba sin el consentimiento de nadie. Pero si lo vemos como una nueva vida, como un ser ajeno, quizá nos demos cuenta de que, al fin y al cabo P' es sólo otra persona más que intenta adaptarse al mundo y, encima, a la vida de otra persona anterior. Quizá ser usurpador tampoco es tan fácil.

Quizá, nuestros corazones estarían más en paz si aprendiéramos a decir adiós a P y a compadecernos un poco de P'.

Pero tampoco nadie nos puede culpar de no poder hacerlo.

La otra cara de la moneda es cuando una persona cambia para bien. Joder, parecía imposible que aquella persona primigenia P1 pudiera convertirse en un ser humano decente P2. Pero, de repente, P2 aparece. Y... no sé. ¿Empezamos a creer en la magia? No es una magia de pociones y hechizos que convierte a ranas en personas decentes. Sino a una magia cósmica que parece que sólo existe para nosotros y para hacer que nos maravillemos del universo. Quizás exagero. Pero la gente cambia. Y de repente aquel gilipollas sin remedio ya no existe. Quedó atrás. Y en su lugar ha aparecido alguien renovado, mejor y... "guay" que usa su mismo nombre y apellidos. Y joder, eso es una puta maravilla. Y adoro la magia.

Y al final, todo se equilibra. Y aprendemos que los héroes de las películas y novelas no lo tuvieron nada fácil. Todos somos novatos en esta vida. No paramos de encontrarnos situaciones difíciles que nadie nos ha enseñado a manejar. Y cuando creemos que ya vamos cogiéndole el truco, una nueva situación aparece, un nuevo cambio, una nueva persona.

Y lo único cierto es que esto ha sido una divagación escupida para desahogarme. Porque estoy triste por P y feliz por P2. Y estoy esperando a que todo se equilibre en mi corazón.





lunes, 24 de abril de 2017

"Introverted Boss" segunda parte

Vale, acabo de terminarme el capítulo 10. ¿Recordáis cuánto critiqué "Introverted Boss" en la entrada anterior, verdad? Pues sí, mejora. Mejora mucho.

Probablemente, no es que el dorama en sí haya arreglado los puntos que critiqué. Más bien creo que es que yo ya me he acostumbrado a la dinámica del dorama. También es que he aceptado ya la cercanía que hay entre los dos protagonistas y ya empieza a parecerme realista que él se sienta cómodo con ella.

También el tema del supuesto mejor amigo se arregla un poco. Ahora me parece más humano, más temeroso. Más como una persona, en cierto modo, rota. Es como que me parece más razonable que se comporte como se comporta. Como que lo odio menos.

Y lo que me ha hecho volver corriendo aquí es que ha habido una escena de beso (no es un spoiler, obviamente iba a haber escenas de besos), pero absolutamente inesperado. Es que no me lo esperaba para nada. Era una escena completamente sensata y de repente se puso como super rara, como super "¿Qué es esto?" y de repente ¡¡BUM!! Y yo como "¡¡AH!!" Y ahora estoy como "jijijijiji" y amo los doramas. Los odio, en serio.



PS: Voy a poner otra de mis canciones favoritas de la banda sonora.




jueves, 20 de abril de 2017

"Introverted Boss" y por qué me pone nerviosa, tensa.

Estoy viendo un dorama coreano llamado algo así como "Jefe introvertido" o "Mi tímido jefe" o variedades así dependiendo de quién haya traducido el título.



Voy por el capítulo 5 y es que de verdad que odio esta mierda. No la odio al 100% porque amo al protagonista y quiero cuidarle y protegerle de toda la panda de soberanos gilipollas que le rodean.

El dorama va de un chaval en sus treinta que sufre de ansiedad social a la misma vez que es el presidente de una compañía de relaciones públicas. Y diréis, ¿cómo ha llegado a presidente de una empresa de relaciones públicas sufriendo de ansiedad social? La pregunta no es esa, la pregunta es por qué nadie en Corea del Sur sabe que la ansiedad social existe y qué es y se lo comenta al HIJO DE LA GRAN P... ufff,... me pone muy tensa este dorama. En fin, a su padre. Su padre es un señor, un grandísimo gilipollas, que creó la empresa ésta y después decidió meterse a la política y por eso le deja la empresa al hijo. Pero el problema es que desde que el prota era pequeño, el cabrón de su padre le está sometiendo a situaciones de estrés extremo. Y no para de gritarle "DEJA DE SER TAN TÍMIDO". Vamos a ver, señor Grandísimo Gilipollas, su hijo no es tímido. Su hijo, un poco más y es autista. Su hijo lo pasa jodidamente fatal. Vamos a ver si sumamos dos más dos y nos damos cuenta.

El problema es que el muchacho en cuestión es un trozo de pan. Pero algodón blandito. Un buenazo, un bebesito, un ángel. ¿Pero alguien se da cuenta? No, porque sólo está rodeado de imbéciles que encima le hacen pasar un calvario. Y yo sólo quiero protegerle y pegarles una hostia a todos los idiotas que le tratan mal.

Otro prenda que tiene al lado es su supuesto mejor amigo. Qué listo que es el hijo de la... Me cuesta, me cuesta calmarme. El listo éste le tiene la medida cogida al prota. Sabe exactamente qué decir, dónde tocar para aprovecharse cuanto quiere de mi querido prota. De hecho, hay una escena (como en el capítulo uno o dos, no muy lejos) en la que directamente presiona en los puntos que hunden al prota para poder salirse con la suya. Mi prota ahí, trabajando duro, sudando la gota gorda para porder superar su problema, intentándolo... y el subnormal de su "mejor amigo" hundiéndolo. A ver, claro que lo hunde, no es su mejor amigo, sino sólo alguien que se aprovecha de la debilidad del prota. Pero me duele. Aunque entienda que es un malo y que por lo tanto hace cosas malas, me duele. No lo puedo evitar.

Y lo peor, incluso peor que lo del padre... Bueno, no sé si peor. No sé con cuál quedarme. En fin, lo que está a la par que el padre en ser lo peor, es el asunto de la protagonista femenina. Que no es que en sí ella ses una chica mala ni nada. Pero es que la temática "romántica" de este dorama es "Chico hipermega tímido, chica superultra extrovertida. Polos opuestos... que acabarán atrayéndose". Y yo como... no. ¿Vale? No. Y punto. La forma en la que se comporta esta chica con él no es cuqui, no es divertida, no es adorable, no es nada... El estrés al que somete al protagonista masculino es demasiado alta. Es que... no sé ni cómo explicarlo. La ansiedad social no es cuestión de incomodidad. Es algo muy fuerte. Es más como pánico. Piensa en algún momento en el que hayas sentido pánico. ¿Han estado a punto de atropellarte? ¿Sabes lo que es el miedo? ¿Ese que hace que lo único que oigas sea las pulsaciones de tu corazón yendo más y más deprisa, más y más fuerte en tus oídos? ¿Has sudado de miedo? ¿Has llorado? Una persona con ansiedad social puede llegar a desmallarse. No es algo para tomar a broma. Pero en este dorama parece que se lo han cogido a cachondeo. Y oye, que la chavala no tiene culpa de ser una maleducada y una entrometida y una cabeza hueca y una tonta del culo. Pero está claro que van a acabar los dos juntos y eso me pone de los nervios. La chavala, eso, se lo hace pasar fatal al muchacho. Ufff.

Y ya, para remate de los tomates, llegamos al capítulo 5. El argumento de este dorama es que, tres años antes de la línea temporal en la que se desarrolla el dorama, una mujer se suicidó. Esta mujer era la secretaria del protagonista masculino y la hermana de la protagonista femenina. La prota, de hecho, entra a trabajar en la empresa del prota masculino para descubrir qué es lo que pasó y vengarse del presidente. La cosa es que en el capítulo 5 volvemos al pasado y vemos todo lo que ocurrió y la razón por la que esta mujer se suicidó. Durante todo el capítulo, y también los anteriores, vas conociendo a la mujer mediante los flashbacks. Ella era todo lo mona, adorable, le coges cariño,... y va y se suicida por una gilipollez. Por una puta gilipollez. No lo siento, pero ahí no voy a suprimir el puta. Porque es que es una puta gilipollez y si le quitas el puta no tiene el mismo énfasis. Y yo me quedé---- Como... "¿En serio?" Ningún sentido, de verdad. Es de esos momentos en los que te dan ganas de levantarte, llamar al guionista y preguntarle "¿De verdad no encontraste ninguna otra escusa? ¿Nos creas un personaje tan bueno y te deshaces de él así? Si eres tan malo escribiendo, hazte periodista".



Vamos, el dorama es una joyita.

La razón por la que no he podido aguantar más y he vuelto cual hija pródiga aquí es por algo que pasa en el capítulo 4. Básicamente, el prota le manda a una empleada que haga una tarea. Pero la empleada en cuestión no podía realizarla debido a problemas familiares. ¿Creéis que se lo dice al jefe? ¡No! ¡Para qué! Mejor vamos a provocar una situación incómoda que, no entiendo cómo, todo el mundo va a interpretar mal, quedando el prota fatal y además jodamos el proyecto que, por cierto, ha sido todo trabajo del susodicho jefe. ¿Qué es esto? ¿Una comedia española? ¿Los Serrano? Que ya hay que ser gilipollas para, después de llevar años advirtiéndole a los nuevos de que ni se acerquen a metros de distancia del jefe, después ir y cogerle de los hombros desde atrás. No sé por qué te cogieron en esa empresa pero por lista seguro que no.

En serio, este dorama me frustra tanto. ¡Pero tanto! Me pongo tensísima y me entran ganar de tirar el portátil por la ventana.

Prometí que lo acabaría, pero no sé si voy a ser capaz. Lo peor es que, buscando las imágenes en google para ponerlas aquí me he tragado algunos spoilers, y no sé si significan que el dorama se va a poner mejor o mucho peor, porque no me veo que vayan a desarrollar bien el personaje principal. Ya os contaré si es que lo termino.

Si alguien lo ha visto, que me deje en los comentarios si están de acuerdo o no con lo que he dicho y, si lo habéis terminado, decidme si mejora o no.

Hasta la próxima.

PD: Voy a dejar aquí un vídeo con la canción de la banda sonora que más me gusta. Me pone de muy buen humor (paradójicamente)

domingo, 27 de noviembre de 2016

Sobre lo ridículo que es el arrepentimiento

A ver si os suena esta escena:

Persona A y Persona B conversan. A y B pueden tener o no algún tipo de parentesto. A es menor que B (A tiene entre 15 y 25 años aproximadamente y B pasa o le queda poco para los 40).

Perosna B: ¿Qué planes tienes de futuro?

Persona A: Quiero llegar a ser X en la vida / Voy a hacer X.

(Siendo X CUALQUIER COSA, desde una visión hogareña de una chimenea en un una choza en el culo del mundo manteniendo un periquito, hasta la vista desde la cúspide de la lista Forbes)

Persona B: Uy, sí pero la vida es muy difícil [insertar aquí discurso interminable sobre las barreras y los diferentes cursos del camino de la vida]

Persona A: Lo sé, pero-

Persona B: [interrumpe y sigue con su discurso]

Persona A: [encuentra un hueco y consigue hablar] Sé que es difícil, pero he estado buscando la manera de llegar a conseguirlo y me estoy haciendo con todas las herramientas necesarias para llevar a cabo mi objetivo.

Persona B: claro, claro, pero la vida da muchas vueltas. Mira, yo [insertar aquí la historia de cómo B también tenía un objetivo y al final ni se acercó a él porque básicamente se rindió o se acomodó en algún momento, tenga que ver la vida de B algo que ver con la vida de A o no]

Persona A: [intenta de algún modo volver a explicar su plan reforzando los puntos clave para demostrar que ya cuenta con los posibles obstáculos que se pueda encontrar y cómo piensa superarlos pero es nuevamente interrumpido por B]

Persona B: [empieza a demostrar que realmente no está escuchando, que le importa más bien poco lo que tenga que decir A y que en realidad lo que quiere es hablar sobre sí mismo] Ya, claro, si yo en mi juentud también... pero antes era mejor... los jóvenes de ahora...

Persona A: [dependiendo de cuantas veces haya tenido ya esta conversación, toma la opción 1) insistir en defender su postura (novatos...) u opción 2) callar y esperar pacientemente hasta que B se de por satisfecho o haya una bendita interrupción].



¿La verdad? Ya estoy un poco cansada de esta escena. A veces, es que ni aun intentado evitarla como sea, puedo hacerlo.

El caso es que las personas B que me he encontrado acaban explicando (de manera más o menos explícita) que tuvieron muchas oportunidades atractivas que podrían haberles llevado a situaciones muy diferentes a aquellas en las que se encuentran ahora. Siempre rematan con un "A ver, que yo estoy muy satisfecho con mi vida y dónde estoy ahora" que grita en silencio un "pero..." al final. Que yo no dudo que las vidas de esos B sean satisfactorias, felices, encantadoras, envidiables,... Pero huelen a "¿Y si...?" desde lejos.

Y, para mí, acaba siendo ridículo. Porque, sin poner en duda en ningún momento lo que dicen, es ridículo comparar a una persona con otra. O creer que porque "el montón" es muy grande, todos los A van a pertenecer tarde o temprano a él. Insistir e insistir en que los sueños de una persona no se van a cumplir simplemente porque tú no cumpliste los tuyos y te arrepientes de ello, es ridículo. Creo que en el mundo hay gente capaz de cumplir sus sueños porque tienen lo que necesitan (y, obviamente, no me refiero al dinero) y hay gente que no.

¿Dónde veo yo el arrepentimiento? Lo veo en las palabras que los B usan. Suelen decir cosas como "Yo siempre quise estar en el lugar Y. Pero mira dónde estoy ahora". Esta frase en concreto la dicen como "Fíjate las vueltas que dan la vida". Pero lo que no dicen es que han dejado de querer estar en aquel lugar Y. Ha desaparecido de sus planes, sí, pero por "cosas de la vida", no porque ellos realmente quieran. Otra frase es "Yo podría haber... Pero mírame ahora". Esta ni siquiera suena como ellos quieren. Ellos quieren que suene a "Mira qué absurdo era mi sueño, cuando en realidad lo que me ha dado la felicidad es esto otro". Pero en realidad es como "Soy un mojón"

Y me revienta mucho.

Señores B, si se paran a escuchar a los A (puede releer la situación arriba), se darán cuenta de que no son cabezas huecas rellenas de pajaritos, sino personas que han pensado, han trazado un camino, un plan, que son inteligentes y que tienen la determinación para llevar a cabo sus planes. Claro, no todo el mundo es una persona A, así que no a todo el mundo le pareceréis ridículos.

Señores A, ¡ánimo!